jueves, junio 25, 2009

Tlacotalpan


Hace unos días, entre seminario y seminario doctoral, mi estimado Aníbal Guzmán me ha llevado a visitar Tlacotalpan. Este es un pueblo que la UNESCO ha declarado patrimonio del humanidad por su interés artístico y arquitectónico. Lo cierto es que es un pueblo mexicano de libro. Como sacado de una película. No sólo sus plazas y calles típicas sino su fantástico río en el que uno puede ver en acción al llamado "pez buzo" que no es otro que el que nosotros conocemos como "Martín pescador". Es impresionante ver a un pájaro nadar como un pez. Lo ví con mis propios ojos, asomado desde la barca en el que hicimos un agradable recorrido. Un buena experiencia y un día genial.

domingo, junio 21, 2009

Xalapa, México.

He tenido unos días ajetreados pero muy interesantes. He terminado las clases de doctorado y este fin de semana, de descanso. El viernes, María del Carmen y Anibal, me llevaron a Xalapa, capital del Estado de Veracruz. A una hora de viaje -dos en bus- Xalapa no se parece en nada a Veracruz. El clima es radicalmente diferente, mucho más fresco, más agradable.
Anibal me llevó a almorzar a un restaurante típico que servían comida precolombina. Todo al horno, servido en una especie de enormes e hirvientes "morteros" de piedra. Un almuerzo delicioso y extraño que me encantó. Sabores raros o, mejor dicho, mezclas ajenas a nuestro paladar. Mucho maiz, mucha verdura. Una auténtica experiencia culinaria.
Por la tarde, visitamos el museo de antropología de Xalapa, uno de los mejores de la República Mexicana. Me hizo mucha ilusión visitarlo porque en él, se conserva una de las mejores colecciones de cabezas olmecas. Las famosas cabezas olmecas que, a los amantes del misterio, tanto nos apasionan.
Recordé las clases de historia -poca cosa- y mucho lo que he leído luego de historia precolombina. Me acordé del libro de Thomas Hancock: "Tras la huellas de los dioses" y todos los misterios que rodean a esas cabezas. Precolombinas, bien labradas, bien datadas (1200-400 a.c)....y de rasgos claramente negroides...fíjense en los labios de la foto. ¿Negros en esas fechas? ¿Antes de la llegada del hombre blanco? Un misterio que está ahí. Me encantó verlas con mis propios ojos y tocarlas con mis propias manos.
De regreso a Veracruz, paramos en Antigua, el lugar donde Hernán Cortés desembarcó y atracó sus naves. Allí visitamos lo que queda de su casa, el lugar del río donde atracó las naves y la primera ermita que se construyó en todo América.
El río es caudaloso y está cruzado por un puente colgante que, al caminar, se mueve fuertemente. Todo una experiencia, sí señor.

jueves, junio 18, 2009

En el Acuario de Veracruz.


Anoche hemos sufrido una tormenta increíble. Jamás he visto unos relámpagos ni escuchado unos truenos semejantes. De hecho, en un principio, pensé que se habían desencadenado una serie de explosiones en serie. La tormenta duró toda la noche y por la mañana, aunque con el día oscuro, parece que hemos recuperado la calma. Con todo, el calor sigue siendo el mismo.

Ayer por la mañana, María del Carmen me ha llevado a visitar el acuario de Veracruz. Realmente bonito. Tiene especies de la zona, desde medusas hasta tiburones tigre pasando por unos meros espectaculares. No obstante, a la entrada, tienen un "voladero" de aves, totalmente decorado como una selva, que el visitante puede atravesar. El él se pueden ver algunas especies de pájaros y aves autóctonos del golfo de Mexico. Espectaculares e impresionantes los tucanes. Podías verlos, casi tocarlos, y disfrutar de su vuelo encima de tu cabeza.

Casi a la salida, una de las joyas del acuario. una familia entera de manatíes. Son unos animales grandes, bonachones y raros que viven en aguas turbias de río y que sólo había visto en algún documental en televisión. Esta tarde, otra jornada más de mi curso de doctorado en la Universidad Veracruzana. Está siendo una bonita experiencia tanto en lo académico como en lo personal.

lunes, junio 15, 2009

En Veracruz, México.


Tras catorce horas de viaje, antes de ayer he llegado a Veracruz, vía Distrito Federal, procedente de Madrid. He volado con Aeroméxico, una excelente compañía. En pocas horas comienzo a dictar en la Universidad Veracruzana mis veintitantas horas de curso sobre "Mercado, competencia y publicidad".
Al llegar, y después de dejar las maletas al hotel, mis estimados María del Carmen y Anibal, profesores de la Veracruzana, me llevaron a tomar algo al centro de la ciudad. No sé cómo describirlo. Me ha pasado igual que con Nueva York. Todo es igual que en las películas. La gente en las terrazas, los mariachis cantando "El caballo blanco" o "Ella y las nubes", vendedores ofrenciendo mil artículos, un calor húmedo indescriptible. Pura vida en la plaza.

Ayer, por la mañana, me han llevado a visitar un lugar que, no sólo me ha encantado, sino que no me ha dejado de producir cierta emoción: El castillo de San Juan de Ulúa. Cuando en el colegio estudiábamos que la papa y el tomate llegaron por barco desde América, se estaban refiriendo a este lugar. Desde aquí, hace quinientos años, salieron por primera vez estos alimentos para el viejo mundo. ¡Sólo estando aquí se puede percibir lo vieja que es Europa!


Este castillo-fortaleza ubicado frente al actual puerto de Veracruz está ligado a la fundación de la Villa Rica de la Vera Cruz. Su nombre original era "Chalchicueyecan" o "Chalchichuecan", en 1518 fue bautizada como San Juan en honor del capitán Juan de Grijalva quién comandó la segunda expedición enviada desde la isla Fernandina (Cuba) en busca de rescate de oro. Ulúa porque según la leyenda, cuando los españoles llegaron a esta isla encontraron a dos muchachos sacrificados y le preguntaron a un indígena el por qué de tal suceso. Éste les contestó que los de Culúa (o acolhuas, los habitantes del lugar) los mandaban a sacrificar, pero como los españoles no lo supieron pronunciar y desconocían lo que el nativo les decía, pensaron que se estaba refiriendo al lugar.

El castillo está construido sobre una isla que era toda de coral y el castillo está construido de este material. Sí, de coral. Un castillo entero de coral. Simplemente impresionante. Cuando sube la marea, las paredes se humedecen porque el coral absorbe el agua. ¡El castillo está vivo! Fue utilizado como fortaleza para guardar bienes preciados para su traslado a Europa y, también, como prisión.

Un día en el zoo



Hemos pasado un día en el zoo de Madrid en compañía de buenos y queridos amigos. No lo visitaba desde que tenía seis años y mis padres me llevaron a que viera los elefantes, tigres y leones. El zoo de hoy, siendo el mismo, es absolutamente distinto. El visitante puede contemplar cientos de animales, tambien marinos, en entornos adaptados a sus necesidades. Lo cierto es que lo hemos pasado bastante bien, sientiéndonos, por un día, los niños que nunca dejaremos de ser.

domingo, junio 07, 2009

Cerrar etapas




Hay escritores que en los círculos intelectualoides y sesudos son detestados pero que, sin embargo, gozan del reconocimiento del público. Uno de estos autores es Paulo Coelho. Ayer, rebuscando en Internet, me encontré con este texto suyo. Y me sorprendió, me inquietó, me tranquilizó.

LAS ETAPAS
Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida.
Si insistes en permanecer en ella, más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos. Como quiera llamarlo, lo importante es poder cerrarlos, dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.
¿Terminó con su trabajo?, ¿Se acabó la relación?, ¿Ya no vive más en esa casa?, ¿Debe irse de viaje?, ¿La amistad se acabó?
Puede pasarse mucho tiempo de su presente “revolcándose” en los porqués, en devolver el casette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho.
El desgaste va a ser infinito porque en la vida, usted, yo, su amigo, sus hijos, sus hermanas, todos y todas estamos abocados a ir cerrando capítulos, a pasar la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la Vida y seguir adelante.
No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltar, hay que desprenderse.
No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros.
El desgaste va a ser infinito porque en la vida, usted, yo, su amigo, sus hijos, sus hermanas, todos y todas estamos abocados a ir cerrando capítulos, a pasar la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la Vida y seguir adelante.¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, documentos por tirar, libros por vender o regalar. Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir con sólo lo que tenemos en el presente!. El pasado ya pasó.
No esperen que le devuelvan, no espere que le reconozcan, no espere que alguna vez se den cuenta de quién es usted. Suelte el resentimiento, el prender “su televisor personal” para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarlo mentalmente, envenenarlo, amargarlo.
La vida está para adelante, nunca para atrás. Porque si usted anda por la vida dejando “puertas abiertas”, por si acaso, nunca podrá desprenderse ni vivir lo de hoy con satisfacción.
Noviazgos o amistades que no clausuran, posibilidades de “regresar” (a qué?), necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que lo invadieron. ¡Si puede enfrentarlos ya y ahora, hágalo!, si no, déjelo ir, cierre capítulos. Dígase a usted mismo que no, que no vuelve.
Pero no por orgullo ni soberbia, sino porque usted ya no encaja allí, en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, en ese oficio. Usted ya no es el mismo que se fue, hace dos días, hace tres meses, hace un año, por lo tanto, no hay nada a que volver. Cierre la puerta, pase la hoja, cierre el círculo. Ni usted será el mismo, ni el entorno al que regresa será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático.
Es salud mental, amor por usted mismo desprender lo que ya no está en su vida. Recuerde que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir porque: cuando usted vino a este mundo ‘llegó’ sin ese adhesivo, por lo tanto es “costumbre” vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy le duele dejar ir. Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr porque, le repito, ¡nada ni nadie nos es indispensable! Sólo es costumbre, apego, necesidad. El fin de año suele marcar para muchos el final de una etapa, todos decimos eso de añoPero …. cierre, clausure, limpie, tire, oxigene, despréndase, sacuda, suelte. Hay tantas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escoja, le ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad.
¡Esa es la vida!
Paulo Coelho