miércoles, mayo 23, 2007

Danza y Arte.

Es curioso como mediante la danza y la creatividad se consiguen efectos sorprendentes.

viernes, mayo 11, 2007

IF

Hace ya muchos años que descubrí a Rudyard Kipling. Era un adolescente, tenía una las faringitis que me han acompañado toda la vida y en la consulta del médico, a la espera de mi bendito ceftibuteno, enmarcado en un pequeño marco color negro vi un manuscrito en el que estaba transcrito "IF", el magnífico poema de este autor británico. Era una buena traducción que me emocionó. Entonces, me propuse leer toda su obra, desde el poemario “Gunga Din” hasta el "Libro de la Selva". Es una obra delicada y a la vez contundente. De esas que dejan buen sabor de boca, de esas que, cuando cierras el libro después de haber leido la última página, quedas convencido de que la compra de ese ejemplar que acaricias fue acertada y de que, antes o después, volverás a abrirlo.
IF es una de las declaraciones morales, de los consejos vitales, más claros y certeros que se han escrito. Y se escribió cuando el autor contaba treinta años, poco después del nacimiento de su primera hija. Fue un regalo para ella y para el resto de la humanidad. Esa sigue siendo la grandeza de la literatura.
Se dice siempre que el traductor es siempre un traidor. En este poema lo es especialmente. Hay buenas traducciones pero ninguna es equiparable a la emoción que destila el texto original.

IF


IF you can keep your head when all about you
Are losing theirs and blaming it on you,
If you can trust yourself when all men doubt you,
But make allowance for their doubting too;
If you can wait and not be tired by waiting,
Or being lied about, don't deal in lies,
Or being hated, don't give way to hating,
And yet don't look too good, nor talk too wise:
If you can dream - and not make dreams your master;
If you can think - and not make thoughts your aim;
If you can meet with Triumph and Disaster
And treat those two impostors just the same;
If you can bear to hear the truth you've spoken
Twisted by knaves to make a trap for fools,
Or watch the things you gave your life to, broken,
And stoop and build 'em up with worn-out tools:

If you can make one heap of all your winnings
And risk it on one turn of pitch-and-toss,
And lose, and start again at your beginnings
And never breathe a word about your loss;
If you can force your heart and nerve and sinew
To serve your turn long after they are gone,
And so hold on when there is nothing in you
Except the Will which says to them: 'Hold on!'

If you can talk with crowds and keep your virtue,
' Or walk with Kings - nor lose the common touch,
if neither foes nor loving friends can hurt you,
If all men count with you, but none too much;
If you can fill the unforgiving minute
With sixty seconds' worth of distance run,
Yours is the Earth and everything that's in it,
And - which is more - you'll be a Man, my son!

domingo, mayo 06, 2007

En Londres

Justo ahora, cuando escribo estas líneas, estoy llegando de Londres. Ha sido un viaje corto, intenso y turbulento. He estado tres días en Inglaterra, en la Brunel West Law Univesity, hablando sobre "IP, Media and Technology". El Reino Unido de Gran Bretaña, Gales, Escocia e Irlanda del Norte -nombre real de eso que en el sur de Europa simplemente llamamos Inglaterra- sigue siendo un país que conserva las características que Voltaire describiera en el S.XVIII en sus cartas inglesas.
Es un país cosmopolita, multirracial, tolerante, respetuoso pero riguroso en el cumplimiento de las normas a las que todos están obligados -conscientes de que la aplicación de su derecho es su primer instrumento de libertad-. Inglaterra sigue siendo, al igual que cuando lo visité por primera vez con nueve años, un símbolo de libertad.
La Universidad de Brunel, la del Oeste de Londres, es un universidad dotada de un campus hermoso y bien organizado. En ella he pasado unos días agradables, hablando con colegas sobre los nuevos retos de la propiedad intelectual en el ámbito de la sociedad de la información. Un experiencia agradable y enriquecedora.
Lo malo ha sido el retorno, largo y accidentando. Por desgracia, y por causas ajenas a mí, perdí el avión que me debía devolver desde Londres a Vallalid y tuve que volar, cinco horas después a Santander. Tras pasar allí la noche, emprendí el regreso en autobús a Salamanca donde al final he llegado hoy, un día después de lo debido. Con todo, no nos quejamos. Bien está lo que bien acaba.

En Sevilla

Escribo este post con bastante retraso. Este mes está siendo de locos. No paro de trabajar y de viajar. Apenas tengo un rato de tranquilidad para sentarme al ordenador y escribir con calma.
Hace unas semanas he estado en Sevilla. La experiencia, como siempre, maravillosa. Sevilla es una de las ciudades más bellas de la tierra y perderse por sus calles un priviligio. En Abril, la ciudad huele a azahar y los jardines lucen con todo su esplendor. Desde Triana hasta el barrio de Santa Cruz se nota una alegría especial en los sevillanos, la feria se acerca dejando atrás su Semana Santa. Llegamos a Sevilla el último día de procesiones y mientras por la noche los operarios recogen todas las infraestructuras, los comercios ponen ofertas de zapatos de flamenca en los escaparates.
Estos días en Sevilla han sido realmente agradables y he conocido a gente excepcional. El motivo del viaje ha sido un curso que he impartido sobre propiedad intelectual y derecho editorial en el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Sevilla. Han sido cuatro días de tardes con clase y mañanas de paseo. Nuestro anfitrión, Rafael Llamas, nos ha tratado estupendamente y nos hemos sentido felices. Dejamos allí no sólo a un compañero sino también a un amigo.